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UBER la innovación en el transporte particular

Esta innovadora aplicación fue inventada en el año 2010 por dos jóvenes norteamericanos aficionados a la informática, Garrett Camp y Travis Kalanick, el nombre original fue UberCab, pero las protestas del gremio taxista en EEUU obligó a eliminar “Cab” (“Taxi”, en inglés). “Über” es un prefijo de origen alemán, cuyo significado es “por encima de” o “más allá de”. En la actualidad, el servicio está disponible en más de 200 ciudades de casi 50 países y continúa en crecimiento.

Creada y diseñada con un agresivo enfoque en experiencia del usuario UBER parece contener la esencia de todas aquellas virtudes que necesitamos para solucionar los problemas; ingenio y espíritu emprendedor.

 

En muchas ciudades del mundo no es muy fácil encontrar taxis, en las ciudades más grandes son caros (debido a los impuestos y a la gasolina), y no en pocas oportunidades los usuarios encuentran un servicio que no es el deseado.  UBER en cambio permite encontrar el vehículo más cercano, busca comodidad y una gran experiencia de usuario a un costo medianamente razonable según la ciudad.


Ayuda a mitigar en algo la inseguridad en muchas ciudades ya que se tiene disponible la información del chofer, del auto y del servicio tanto en tiempo de llegada y duración así como en la geolocalización. Cuando los vehículos no cuentan con taxímetros, usualmente el taxista y el usuario no siempre se ponen de acuerdo en la tarifa del servicio o en todo caso demoran en hacerlo, UBER elimina esto porque permite tanto tarifas fijas como tarifas dinámicas, incluyendo la rapidez en el pago ya que se puede pagar con tarjeta de crédito. Por si fuera poco hace unos meses lanzó su alianza con Spotify para que los usuarios puedan solicitar a los conductores la música que desean escuchar durante su viaje.

Otro beneficio importante es que reduce el número de vehículos en la pista y por ende el tráfico vehicular, algo que agradecemos todos los que vivimos en ciudades grandes.

 Ambigüedad

Los argumentos en contra de UBER la tachan de ilegal y califican el servicio de intrusista y de economía sumergida, recordando que los conductores no pagan impuestos. La ambigüedad realmente radica en el modelo antiguo de cada país y su propia regulación.

En las grandes capitales de Europa como Roma, Madrid, Berlín o en Londres los taxistas funcionan con licencias que autoriza el gobierno, es decir el estado cobra por estas licencias y aparte de esto los conductores pagan impuestos. El gremio de los taxistas tiene en las principales ciudades europeas algo de influencia en los políticos, porque pueden paralizar las capitales y siempre han conseguido tener unos salarios nada despreciables. Si comparamos las tarifas de estos taxis, nos daremos cuenta que son mucho mayores a las de UBER que va ganando mercado rápidamente con miles de usuarios, generándole así pérdidas a los taxistas tradicionales europeos.

Por otro lado en Latinoamérica existe una desregulación de este sector, comparado con Europa o USA. Obviamente existe mucha mayor inseguridad ciudadana, de hecho mueren muchas personas por choques automovilísticos. Adicionalmente para un taxista la adquisición de vehículos es muy cara, a esto incluiriamos la posible membresía a una empresa con flota propia. El proceso de emisión de licencias que da el derecho a un vehículo a prestar el servicio de taxi, suele tener una lógica según cupos, que son limitados, y por lo tanto tiene un costo aún más alto, como sabemos en algunas ciudades de Latinoamérica este proceso está sujeto a corrupción. Finalmente tendríamos que sumarle a todo lo anterior el mantenimiento del vehículo, servicios de radio, seguros, etc.

Por lo tanto ante la aparición de aplicaciones como la de UBER, los taxistas tradicionales se ven fuertemente golpeados.

La Polémica

UBER ha tenido varios problemas en muchas ciudades, inclusive en algunas como Nueva Delhi la aplicación fue prohibida de utilizar o en Santiago de Chile que multó unos 30 vehículos al considerarlos informales. Por varias razones la aplicación está dejando sin trabajo a miles de taxistas tradicionales.

 

UBER se encarga de contactar a usuarios con taxistas, realiza el servicio de revisión del auto y que el conductor cumpla un mínimo de condiciones para brindar el servicio de taxi, por esta intermediación UBER cobra el 20% de los pagos que hacen los pasajeros. Las tarifas dependen de la ciudad.

Para ser parte de la singular “plantilla” de UBER, basta con tener coche propio con su correspondiente seguro además del carné de conducir en regla, se dice que un conductor UBER puede llegar a ganar hasta USD 80,000 al año, lo que contrasta con las duras pruebas a las que se someten los taxistas profesionales para obtener su licencia y el complicado día a día que tienen versus su compensación económica.

La percepción que los taxistas tradicionales tienen de UBER empeora al saber que la compañía posee un valor económico envidiable: según datos de la propia compañía está valorada en más de USD 18,000 millones y tiene entre sus accionistas a Google, Goldman Sachs y Jeff Bezos (CEO y Fundador de Amazon).

¿Es bueno o malo?

A nosotros nos parece genial, pero antes de prolongar por varias líneas este post consideramos excelente el análisis que hace el diario El Tiempo
 de Bogotá, de modo que cada uno pueda tomar posición ante esta innovadora aplicación.

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